domingo, 20 de mayo de 2012

CUANTO VALE EL DIA DE HOY?

Clásicos Gerenciales
¿Sabe alguien cuánto vale el día de HOY?
Por: Juan Carlos Caramés Paz
Alguna vez te has planteado una pregunta como ésta. A mí se me ocurrió hace poco, en una conferencia, cuando alguien estaba haciendo una reflexión sobre el valor que le damos a la vida y al recurso más corto que tenemos los seres humanos, el tiempo. 
El tiempo es eterno para muchos, pero muy corto para los vivos. Muy extenso para el heroísmo, pero cortico para el respiro. Amplio para el recuerdo, mínimo para el suspiro. 
Como dije anteriormente el día de hoy vale, si tenemos vida. Vale más si no estamos enfermos, y mucho más si estamos enamorados. Pero sano o enfermo, sin vida, no valemos nada.
Por ello es importante llenar de vida a la vida. Reflexionen en familia, o en pareja, sobre una colección de planteamientos, que han realizado algunas personas sobre la vida, para dar más valor al día de hoy, y demostrarle con respeto lo que ella merece…
Arturo Graf, dijo una vez: “La vida es un negocio en el que no se obtiene una ganancia que no vaya acompañada de una pérdida”. Y todos sabemos que la gran pérdida de la vida es la muerte. Por eso llaman al pecado más pecado, perder segundos de vida, perder minutos de vida, perder horas de vida. Sobre todo cuando se pierden por lo que no se puede controlar, por lo que ya pasó, y por lo que no puede volver atrás. La vida sigue, uno es el que tiene que cambiar, el enfoque, la percepción, la realidad.
Joaquín Sabina dice: “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse…”.
Por eso hoy es un día para incrementar tu cartera de aprendizaje positivo. Por ejemplo, es sabio aquel que se la pasa viendo el lado brillante de las situaciones. No seas de esos que se quedan contemplando lo oscuro, buscando justificaciones para sentirse inferior y exagerando tus limitaciones, que muchas veces solo están en tu cabecita.
La felicidad está por dentro, encerrado en la riqueza o pobreza de los pensamientos que eliges creer. Hay pensamientos que serían muy bueno desechar, complican los sentimientos y justifican el cómo eliges sentirte hoy.
Alejando Sanz, en unas de sus canciones dice: “Viaja a los rincones que significan algo para ti, allí donde ocurrieron las cosas importantes de tu vida”.
Hoy es la perfecta justificación para decidir a qué rincón deseas regresar, o qué nuevo rincón deseas agregar a tu larga colección de experiencias. Hoy es perfecto para eso, para decidir ir a dónde desees ir. No esperes a sentir nunca esa expresión que escuchas de muchos: “Ve, que ya yo no puedo; atrévete tú, que yo no fui capaz; hazlo ahora, que yo nunca me atreví”.
Doménico Cieri Estrada, escribió una vez: “La vida es como las naranjas, hay que sacarles el jugo a tiempo…”. Y que verdad más pura, como para pensarlo y decidir de una vez por todas nunca más decir “Yo quise, pero nunca me atreví”. Mucha gente tiene que entender que muchas veces en la vida nada sucede cómo deseábamos, cómo suponíamos ni cómo teníamos previsto. La vida sigue, y somos responsables de enderezar la carga, de regresar al origen y de aventurar en la emoción de lo desconocido.
Si eres un profesional del negativismo, seguro estarías conforme con la expresión “La vida es dura, después de todo te mata”. Pero, al contrario, si eres un profesional del positivismo, estarías de acuerdo con la expresión “La vida, obra maestra de la arena, entre dos olas”. 
La vida no se pierde al morir, se pierde minuto a minuto, se arrastra día a día, en mil pequeños descuidos. Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo.
Robert Louis Stevenson, escribió una vez: “Hay solamente una diferencia entre una larga vida y una buena cena: en la cena, el postre llega al final”. 
Cada día es una pequeña vida, cada día es una nueva oportunidad, cada día despierta la belleza de un sueño que está esperando convertirse en realidad.
Por todo lo que han escrito, las personas que he nombrado hasta ahora, podemos llegar a la conclusión de que hay que agregarle más vida a hoy.  Agregarle valor a hoy, significa entender que hay momentos en la vida que valen años. Búscalos, persíguelos, invéntalos. Para eso late el corazón, para recrearnos de colores.
Agregarle más valor a hoy, significa entender “no se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella”. Hay que saber llenar de satisfacción, placer y paz, algunos de los segundos de cada hoy.
Agregarle más y más valor a hoy, significa reflexionar sobre algo que dijo en vida Steve Jobs, “Si vives cada día de tu vida como si fuera el último, algún día realmente tendrás razón”.
Agregarle más, más y más valor al día de hoy, es asimilar que la vida es lo poco que nos sobra de la muerte.
Charles Chaplin, alguien que muchos jóvenes no saben quién es, dijo una vez “Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida”, y eso vale hoy. Por eso el compromiso de mantenerla, de luchar por ella, de saborear su jugo, de sentir su aroma. El mismo Chaplin dijo “Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da tiempo para más”.
Uno no reconoce los momentos realmente importantes en su vida hasta que es demasiado tarde. Por ello finalizo con una belleza de frase, de Pietro Metastasio, que en sus cortas palabras, encierra una eterna sabiduría: “La vida se mide por hechos, no por días”. Vive al máximo cada HOY…
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com