jueves, 26 de julio de 2012

Conflictos en la relación de pareja

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgX2xLU3szO8RRDdcZm3LxCtrAjA9ioCD-yQnlICL581Pp13HNSR67a3-Ulfo2jliQcNHfXt1ob6iYGnKKgRb0UvlS_PHgZBnZ6olTI9Y8F2QR_LIkDKQ6qG-GFAyu9N7jDRFbHFTATawE/s1600/problemas-de-pareja.jpgLos conflictos en la relación  de pareja son algo que se va a dar, es inevitable. En ocasiones entramos a una  relación con una falsa expectativa y cuando enfrentamos la realidad vienen la frustración, el desánimo y hasta la separación. Existen varios factores que los provocan, problemas económicos, diferentes caracteres, diferentes gustos, trasfondos culturales etc. El asunto es saber como enfrentarlos para que nuestra relación salga más fuerte luego de este conflicto.

A. Considera las Diferencias
1. De género
2. De temperamento
3. De trasfondo familiar
4. De trasfondo cultural

B. Establece una buena Comunicación
1. Estés dispuesto a escuchar y no responder hasta que la pareja termine de hablar.
2. No prepares tu respuesta mientras "escuchas" lo que te dicen.
3. No anticipes, mejor escucha...
4. Piensa primero en lugar de apresurarte con tus palabras
5. No emplees el silencio para molestar.
6. Explica claramente por qué dudas en responder al momento.
7. Habla de tal manera que tu pareja pueda comprender y aceptar lo que dices.


C. Ten una pelea limpia
1. Es posible mostrar desacuerdo sin necesidad de ofender.
2. Ataca al problema y no a la pareja
3. Céntrate en un solo problema a la vez. No saques cosas del pasado.
4. Firmeza en el asunto, suavidad en las maneras"
5. Evita "martillar"
6. Prohibidos los insultos y lo gritos
7. No utilices tu “arma favorita”
8. Si el asunto se complica, abre un espacio para las treguas.
9. Decide anticipadamente cuando poner fin a una discusión.
10. Dale a las ofensas un tratamiento que te permita crear lazos de comunicación.
11. Reconoce tu falta y pide perdón
12. Perdona

domingo, 8 de julio de 2012

La soberbia
La soberbia consiste en concederse más meritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y, por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Apetito desordenado de la propia persona que descansa sobre la hipertrofia de la propia excelencia. Sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, estar por encima de todos lo que le rodean.
La soberbia es intelectual y emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha destacado en alguna faceta y sobre una cierta base, el balance propio saca las cosas de quicio y pide y exige un reconocimiento público de sus logros. Para un psiquiatra, estamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso. Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño. En la soberbia uno tiene una enfermedad en el modo de estimarse a sí mismo, en una pasión que tiene sus raíces en los sótanos de la personalidad en donde brota el error por exceso de autonivel.
No podemos olvidar que para estar bien con alguien, para establecer una relación de convivencia estable y que funcione hace falta estar primero bien con uno mismo.
Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. Una persona que reconoce sus defectos, lucha por combatirlos y, a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades. Entre la soberbia, el orgullo y la vanidad hay grados, matices, vertientes y cruzamientos recíprocos. Por esos linderos se suele acabar en el narcisismo, patrón de conducta presidido por el complejo de superioridad, la necesidad enfermiza de reconocimiento de sus valías por parte de la gente del entorno y la permanente autocontemplación gustosa. Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia, ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber ser humilde es saber amar lo sencillo, así se tarde tiempo en llegar a ese grado de conciencia. El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.
Este viernes 6 estaré en la Librería Alpha y Luz (Tlf. 711.06.80) dictando la charla Inteligencia Espiritual. Hora: 7:00 p.m. Los espero.
(*) Escritor, conferencista, autor del libro Retomando Nuestra Esencia.
Alivio para las articulaciones

Por Ronmer Piamo con información de BrandCom

Uno de los padecimientos más frecuentes es la artrosis u osteoartritis, la cual afecta comúnmente a las articulaciones principalmente, entre otras parte del cuerpo. Estas dolencias son en su mayoría crónicas y pueden perdurar o incrementarse a pesar del uso de tratamiento que incluye medidas farmacológicas y no farmacológicas dirigidas a aliviar el dolor y mejorar la función articular.
La doctora Patricia Bonilla, médico anestesiólogo, especialista en dolor y Medicina Paliativa y Presidente de la Sociedad Venezolana de Medicina Paliativa, nos ofrece una serie de aspectos importantes que se deben tomar en cuenta cuando se atraviesa por una afección de este tipo.
En ocasiones dependiendo del tipo de dolor y su intensidad pueden ser aplicadas infiltraciones locales que ofrecen alivio inmediato y aceleran el proceso de recuperación. Las infiltraciones de esteroide o sustancias antiinflamatorias esteroideas, son un arma terapéutica utilizada desde mediados del siglo XX con resultados que demuestran mejorías a corto plazo y evitan cirugías.
La infiltración consiste en la aplicación de una inyección, intraarticular o en elementos no articulares, de sustancias con efectos antiinflamatorio y analgésico que tratan de alcanzar efectos perecederos o definitivos en la mejoría de procesos que afectan el aparato locomotor.
Los medicamentos con glucocorticoide (hormona) tienen una potente acción antiinflamatoria, e inmunosupresora con mínima acción mineralcorticoide, es decir, retiene poca agua y sodio. Actualmente, el mercado farmacéutico venezolano cuenta con medicamentos presentados en una solución acuosa desarrollada con nanotecnología, lo que permite que la mezcla sea más homogénea, menos dolorosa su aplicación y brinde una acción antiinflamatoria efectiva.
Aliviando las dolencias
 
El empleo de estas infiltraciones con este tipo de medicamentos es de gran ayuda  en procesos inflamatorios agudos o crónicos reagudizados de las articulaciones con excelentes resultados, tales como: 
 
Hombro (Tendinitis bicipital, bursitis subacromial, capsulitis adhesiva); Codo (Epicondilitis, síndrome del túnel cubital, bursitis oleocraneana); Carpo y Mano (Síndrome del túnel carpiano, ganglión, dedo en gatillo); Cadera (Bursitis trocantérea); Rodilla (Bursitis anserina y prepatelar); Pie (Tendinitis aquilea, síndrome del túnel del tarso, espolón calcáneo, dedos en gatillo). 
 
Estas infiltraciones intraarticulares tienen mayor número de reportes y son las que se han estudiado mejor. Por su parte, las infiltraciones extraarticulares son usadas en lesiones agudas deportivas y síndromes de compresión nerviosa. 
 
Las infiltraciones en ortopedia, tanto intraarticulares como en estructuras periarticulares, son seguras y efectivas mientras sea aplicado por un profesional del área. 
 
Asimismo, existen situaciones donde su aplicación está contraindicada, a continuación algunas consideraciones: 
 
Hipertensión no controlada, Trastornos severos de coagulación, Alergia a alguno de los componentes que se va a colocar, infección cercana al sitio de la infiltración, infiltraciones repetidas que no han tenido éxito, pacientes depresivos, ausencia de diagnóstico preciso, diabetes mellitus, uso de prótesis. 
 
Este tipo de infiltraciones ha logrado un impacto emocional, físico y económico positivo en los afectados; por su potencia y duración, como por sus mínimos efectos colaterales y su relación costo-beneficio, ya que se pueden evitar eventos quirúrgicos.
Punto y Aparte |  MENTE Y ESPÍRITU

Claves para mejorar tu vida

por MAYTTE | imagen: FOTO: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | DOMINGO 8 DE JULIO DE 2012

Ver también

Todos soñamos con una vida mejor, hacemos propósitos, creamos estrategias para conseguirla, pero no damos los pasos necesarios para concretar nuestro sueño. El ingrediente que nos hace falta para lograrlo es, simplemente, ¡actuar! Dar el primer paso, luego el segundo, el tercero y todos los que sean necesarios hasta obtener lo que deseamos. Solo en ese momento desarrollaremos la voluntad, la disciplina y la determinación que nos impulsen a perseverar en nuestro esfuerzo.

Vivamos la vida como lo que es, una oportunidad diaria de aprender, transformarnos, de experimentar y hacer las cosas que nos gustan, de sentirnos a gusto con quienes somos, de servir y apoyar a otras personas y de sembrar, en nuestro entorno inmediato, un poco de paz, amor, gentileza, confianza, tolerancia y esperanza.

Date una nueva oportunidad. Vuelve a comenzar aun cuando pienses que ya lo has intentado todo y no te ha funcionado. Tu vida no volverá a ser nunca la misma, estoy segura de que descubrirás que no hay sueños imposibles ni metas inalcanzables.

Acepta lo que no puedes cambiar
Acepta tu realidad, si no la puedes cambiar en este instante, deja de sufrir y de pensar que no es justo lo que estás viviendo... Vamos, acepta y pregúntate qué puedes hacer para resolverlo. Y ponte en acción.
Cambia lo que esté en tus manos
Define tus metas y comienza a trabajar. Con voluntad y constancia lograrás bajar y mantener tu peso ideal, mejorar tu situación económica, recuperar la salud y potenciar tu bienestar. Cambia tus hábitos y rutinas equivocadas, transforma tu actitud y fortalece la voluntad... hazlo poco a poco, pero sin detenerte y sin dudar.

No busques atajos 
En muchos momentos nos gustaría que las cosas se resolvieran por sí solas o que se presentaran de una mejor manera, sin tener que hacer esfuerzo alguno para conseguirlas, como por arte de algún tipo de magia... No te dejes manipular, investiga y pide garantías, usa el discernimiento y no te dejes engañar por otros que te ofrecen una solución instantánea. Tal vez no sea tan fácil al principio, pero es posible lograrlo. ¡Tú puedes hacerlo!

Suelta el paso
Toma la decisión de soltar los recuerdos negativos del pasado, vivir tu duelo y sanar emocionalmente de manera que puedas vivir el presente, atento a reconocer y a valorar todas las oportunidades y las bendiciones que lleguen a tu vida. No permitas que el pasado doloroso se interponga entre tú y la felicidad, trabaja en el perdón y sana emocionalmente.

Mantén una buena actitud 
Mejora tu actitud ante la vida, espera siempre lo mejor y trabaja para conseguirlo. Cuida tus palabras y frases más comunes, tratando de que sean siempre afirmativas y positivas. Practica la sonrisa, especialmente en los momentos en los que te encuentras solo y ensimismado en tus pensamientos; de esta manera te será más fácil mantener una actitud positiva.

domingo, 1 de julio de 2012

domingo, 24 de junio de 2012

Clásicos Gerenciales Cuánto vale “suponer” en la comunicación Por: Juan Carlos Caramés Paz Siempre comento en mis conferencias que el significado de la comunicación, es la respuesta que usted recibe. Buena o mala, pero es la respuesta que usted recibe. Comunicación es en verdad lograr un espacio de común acuerdo entre dos o más personas, a partir de una comprensión mutua de pensamientos, emociones y necesidades. Pero esta comunicación no siempre es efectiva, por no decir una muy buena cantidad de veces. Hay muchos factores que la afectan, que la degradan, que le restan precisión, sintonía y claridad. Uno de los factores principales que afecta a la comunicación, es la “Suposición”, es decir, suponer que el otro supone. Alguna vez le ha pasado suponer que la otra persona suponga, lo que se supone debería suceder. Hacer lo contrario, traer lo que no es, vestirse de un color diferente, dejar la maleta, imprimir un certificado con información incorrecta, ir al banco sin llevar el cheque para depositar (que se suponían alguien debió colocar en el sobre a llevar), llegar a la reunión cuando no correspondía. Hace poco asistía a un cliente en un evento, el cual haríamos en algunas ciudades distintas del país, y dos de ellas fuera de Venezuela. Eran unos cuantos viajes en avión. Semanas antes me habían enviado, en varios correos todos los pasajes para los vuelos, con sus lugares de salida y llegada, además de sus escalas. Los primeros correos que había revisado estaban correctos. Todo era lo acordado con mi cliente. Cada pasaje correspondía a la logística acordada. Había un correo que, por cosas de las urgencias del día a día, no me había tomado el tiempo para revisar. Y los días pasaban, y la fecha de partida se acercaba. Por dejar que lo importante se convierta en urgente, la fecha de partida había llegado. Y todo estaba saliendo como se había acordado. Di mi conferencia, y mi regreso era para el día siguiente. Me levanté a las cuatro de la madrugada, para evitar alguna complicación en mi salida y llegué de tercero a la fila de chequeo en la aerolínea. Cuando me tocó el turno, di en el mostrador mi pasaporte y boleto. Noté que los segundos pasaban y no me daban mi ticket de abordaje. El agente chequeaba y chequeaba, hasta que vi su mirada delatadora. Con una cara de perplejo, me informaba que mi regreso estaba en sistema, el 15, pero del mes siguiente. En otro artículo les cuento lo que me pasó en esos cuatro días que tuve que esperar para regresar a Venezuela. Nunca olvides esta máxima que dice: “Sólo hay comunicación, si hay validación”. Suponer te puede salir caro. Cuando supones lo obvio, ya tienes asegurado un margen de por lo menos un cincuenta por ciento de error. SI, como lo acabas de leer, 50%, de posibilidad de un gran y tremendo error. Cuando supones, y de verdad ocurre lo que no debía suceder, siempre hay partes que se afectan emocionalmente. Cuando me refiero a partes, hablo de seres humanos. Sin querer, comenzamos a buscar culpables, hasta marear en frustración. La rabia y la frustración son las emociones que más suelen acompañar a la suposición, en el proceso de la comunicación. Cuando supones, y pasa todo lo contrario a lo acordado, los costos presupuestados se afectan desde lo poco imaginado, hasta lo increíblemente lamentado. Por cierto esta partida no existe en la contabilidad financiera tradicional. Cuánto puede costar, suponer que tu pareja trajo la cámara para ese viaje especial, del cual tu tanto tiempo planificaste, cuando en verdad se le quedó por salir apurada para el aeropuerto. O peor, cuánto puede costar, que aún después de filmar y ver varias veces tu grabación, vino alguien y grabó por encima de lo que tú tenías, por solo no preguntar si se podía grabar. Te imaginas que te pase, sobre una grabación de diez días en la Gran Sabana. Cuando supones, se desgasta la relación, y hasta la confianza se ve fracturada. Reincidentes equivocaciones por suponer, generan relaciones de incertidumbre, que erosionan la química de la semántica comunicacional. Pocos o nadie, confía en nadie. Cuando supones, pones en su máxima expresión la frustración de no haber revisado. Y más cuando recuerdas, que validar la suposición, la mayoría de las veces, solo toma unos cuantos segundos. ¿Qué puedes hacer para no ser otra víctima o no tener otro día de frustración por suponer? Es muy sencillo. Primero, lo que comenté hace pocas líneas, acostúmbrate a tomarte esos segundos para verificar lo que debería pasar, lo que lógicamente debe suceder. Segundo, retroalimente con su interlocutor lo conversado, lo acordado. Acostúmbrate al final de una conversación, hacer un resumen de lo tratado y un chequeo de acuerdos y/o decisiones tomados. Es increíble la cantidad de transacciones negativas que tienen parejas, amigos y compañeros de trabajo, por no retroalimentar lo acordado. Cuando ello se hace, ya son dos los responsables, ya es más complicado lanzar culpables y diretes, que tanto desgastan y complican las relaciones. Tercero, y último, nunca olvides el embudo de la comunicación, no es lo mismo lo que tú quieres decir, a lo que el otro oye. No es lo mismo lo que él escucha, a lo que él comprende. Y tampoco, no es lo mismo lo que él rec

Clásicos Gerenciales
Cuánto vale “suponer” en la comunicación
Por: Juan Carlos Caramés Paz
Siempre comento en mis conferencias que el significado de la comunicación, es la respuesta que usted recibe. Buena o mala, pero es la respuesta que usted recibe. 
Comunicación es en verdad lograr un espacio de común acuerdo entre dos o más personas,  a partir de una comprensión mutua de pensamientos,  emociones y necesidades. Pero esta comunicación no siempre es efectiva, por no decir una muy buena cantidad de veces. Hay muchos factores que la afectan, que la degradan, que le restan precisión, sintonía y claridad. 
Uno de los factores principales que afecta a la comunicación, es la “Suposición”, es decir, suponer que el otro supone. 
Alguna vez le ha pasado suponer que la otra persona suponga, lo que se supone debería suceder. Hacer lo contrario, traer lo que no es, vestirse de un color diferente, dejar la maleta, imprimir un certificado con información incorrecta, ir al banco sin llevar el cheque para depositar (que se suponían alguien debió colocar en el sobre a llevar), llegar a la reunión cuando no correspondía. 
Hace poco asistía a un cliente en un evento, el cual haríamos en algunas ciudades distintas del país, y dos de ellas fuera de Venezuela. Eran unos cuantos viajes en avión. Semanas antes me habían enviado, en varios correos todos los pasajes para los vuelos, con sus lugares de salida y llegada, además de sus escalas. 
Los primeros correos que había revisado estaban correctos. Todo era lo acordado con mi cliente. Cada pasaje correspondía a la logística acordada. Había un correo que, por cosas de las urgencias del día a día, no me había tomado el tiempo para revisar. Y los días pasaban, y la fecha de partida se acercaba. 
Por dejar que lo importante se convierta en urgente, la fecha de partida había llegado. Y todo estaba saliendo como se había acordado. Di mi conferencia, y mi regreso era para el día siguiente. Me levanté a las cuatro de la madrugada, para evitar alguna complicación en mi salida y llegué de tercero a la fila de chequeo en la aerolínea. 
Cuando me tocó el turno, di en el mostrador mi pasaporte y boleto. Noté que los segundos pasaban y no me daban mi ticket de abordaje. El agente chequeaba y chequeaba, hasta que vi su mirada delatadora. Con una cara de perplejo, me informaba que mi regreso estaba en sistema, el 15, pero del mes siguiente. En otro artículo les cuento lo que me pasó en esos cuatro días que tuve que esperar para regresar a Venezuela. 
Nunca olvides esta máxima que dice: “Sólo hay comunicación, si hay validación”. 
Suponer te puede salir caro. 
Cuando supones lo obvio, ya tienes asegurado un margen de por lo menos un cincuenta por ciento de error. SI, como lo acabas de leer, 50%, de posibilidad de un gran y tremendo error. 
Cuando supones, y de verdad ocurre lo que no debía suceder, siempre hay  partes que se afectan emocionalmente. Cuando me refiero a partes, hablo de seres humanos. Sin querer, comenzamos a buscar culpables, hasta marear en frustración. La rabia y la frustración son las emociones que más suelen acompañar a la suposición, en el proceso de la comunicación. 
Cuando supones, y pasa todo lo contrario a lo acordado, los costos presupuestados se afectan desde lo poco imaginado, hasta lo increíblemente lamentado. Por cierto esta partida no existe en la contabilidad financiera tradicional.    
Cuánto puede costar, suponer que tu pareja trajo la cámara para ese viaje especial, del cual tu tanto tiempo planificaste, cuando en verdad se le quedó por salir apurada para el aeropuerto. O peor, cuánto puede costar, que aún después de filmar y ver varias veces tu grabación, vino alguien y grabó por encima de lo que tú tenías, por solo no preguntar si se podía grabar. Te imaginas que te pase, sobre una grabación de diez días en la Gran Sabana. 
Cuando supones, se desgasta la relación, y hasta la confianza se ve fracturada. Reincidentes equivocaciones por suponer, generan relaciones de incertidumbre, que erosionan la química de la semántica comunicacional.  Pocos o nadie, confía en nadie. 
Cuando supones, pones en su máxima expresión la frustración de no haber revisado. Y más cuando recuerdas, que validar la suposición, la mayoría de las veces, solo toma unos cuantos segundos. 
¿Qué puedes hacer para no ser otra víctima o no tener otro día de frustración por suponer? Es muy sencillo. 
Primero, lo que comenté hace pocas líneas, acostúmbrate a tomarte esos segundos para verificar lo que debería pasar, lo que lógicamente debe suceder. 
Segundo, retroalimente con su interlocutor lo conversado, lo acordado. Acostúmbrate al final de una conversación, hacer un resumen de lo tratado y un chequeo de acuerdos y/o decisiones tomados. 
Es increíble la cantidad de transacciones negativas que tienen parejas, amigos y compañeros de trabajo, por no retroalimentar lo acordado. Cuando ello se hace, ya son dos los responsables, ya es más complicado lanzar culpables y diretes, que tanto desgastan y complican las relaciones.  
Tercero, y último, nunca olvides el embudo de la comunicación, no es lo mismo lo que tú quieres decir, a lo que el otro oye. No es lo mismo lo que él escucha, a lo que él comprende. Y tampoco, no es lo mismo lo que él recuerda, a lo que él interpreta. Por ello, no hay comunicación, sin validación. Mide la claridad de lo que comunicas, y menos complicaciones tendrás con tu pareja, con tus hijos, amigos, compañeros de trabajo, tu jefe, la vida misma. 
Nunca supongas, nada es obvio. Las palabras no siempre comunican con fidelidad el mensaje. 
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

domingo, 27 de mayo de 2012

lquimia

Las crisis y sus artimañas (I)

Paulo Coelho --www.paulocoelhoblog.com



--Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve --Traducción Juan Campbell-Rodger

Como todos sabemos, Aquiles era hijo de la unión de un mortal con una diosa. Como toda madre siempre quiere proteger a su hijo de todos los peligros, ella lo sumergió en un río cuyas aguas lo harían inmortal, pero lo agarró por el talón, razón por la cual él quedó vulnerable en aquel punto (hay versiones del mito en las que el héroe fue sumergido en sangre de dragón, mientras tenía una hoja pegada al talón). De ahí la expresión "talón de Aquiles", mostrando que, independientemente de la fuerza que creamos tener, siempre existe el modo de vencernos. Es claro que el héroe, en este caso, muere por una flecha que lo alcanza exactamente en su punto débil.

El año 2001 leí El síndrome de Aquiles, del periodista Mario Rosa. El libro trata de un asunto que nunca estuvo de más actualidad que ahora: la crisis. En el texto, Rosa nos advierte: "la crisis envía señales". Desde que leí esa frase, me he dado cuenta de que, antes de que ciertas tormentas lleguen a nuestro patio, nos envían pequeños mensajes de los que, por pereza o por encontrar que no son dignos de nuestra atención, no hacemos caso. Precisamente por eso, en el momento en que el viento empieza a soplar con violencia, nos sentimos absolutamente desprevenidos para los truenos que estallan por todas partes, y sólo nos queda, como dice Rosa, procurar administrar de la mejor manera posible la devastación que vendrá a continuación. Me he tomado la libertad de usar su libro como guía para intentar trazar un mapa de nuestras tormentas personales.

Origen: la crisis viene siempre del exterior, aunque a veces pensemos que sólo se manifiesta en nuestras almas. Por lo general, algo insignificante ocurrido en la infancia puede traer grandes consecuencias en la madurez.

La crisis llega para destruir: por más que intentemos asociar la palabra "crisis" a la "oportunidad" (como hacen los chinos), esa romántica asociación sólo es posible cuando estamos preparados para lo imprevisto. Como muy raras veces es ese el caso, la crisis se instala y comienza a arrasarlo todo a nuestro alrededor.

Todo se transforma en munición devastadora: como la crisis siempre lleva a un diálogo de sordos, donde el uno no oye lo que dice el otro, los argumentos se vuelven inútiles. Si uno dice "me encantan las naranjas", la otra persona entenderá que odias las patatas, y estás insinuando que te sientes desgraciado porque justamente esa noche te ha servido un plato de patatas fritas para cenar.

La crisis siempre gira alrededor de un símbolo: puede ser una institución como el matrimonio, la carrera profesional, la empresa, la religión, el amor, el código de conducta.

La semana que viene concluiré este artículo, analizando las posibles actitudes frente a la tormenta que, como dice Rosa en su libro, no es tan repentina como parece. A fin de cuentas, también nuestras almas tienen un servicio de meteorología, y basta con no subestimar cosas aparentemente inofensivas para evitar una montaña de desgastes personales y profesionales.