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jueves, 3 de junio de 2010
Tremenda pea!!!
jueves, 13 de mayo de 2010
Estamos criando vagos?
Estamos criando vagos?
11 Mayo, 2010 · 6 comentarios
Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados a la internet.No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con ‘arreglar algo en el hogar’. Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ‘defectos’ a sus padres, a los cuales acusan a diario de que ‘están pasaos’. No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo.Hay que darles su ‘semanal’ o mesada de la que se quejan a diario porque ‘eso no me alcanza’.Si son Universitarios, siempre inventan unos paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado un pito de marihuana.Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles.Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 16 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza.
¿En qué estamos fallando?Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevábamos al taller de costura la ropa que elaboraba nuestra madre o teníamos un pequeño salario en la iglesia en donde ayudábamos a oficiar la misa cada madrugada.Lo que le pasó a nuestra generacion es que elaboramos un discurso que no dio resultado:
‘¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé!’.Usted por que tiene lo que tiene…. Por que le costó esfuerzo… sacrificios, y así es que se aprende a valorar los esfuerzos de los padres y no acostumbrar a nuestros hijos a recibir todo por obligación.
Nunca conocieron la escasez, se criaron desperdiciando, a los 10 años ya habían ido a Disney World dos veces, cuando nosotros a los 20 no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El ‘dame’ y el ‘cómprame’ siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, Dvd, Equipo de sonido, Internet y comer en la cama, Recogerle el reguero que dejan por que siempre se les hace tarde para salir…) y luego pretendemos que fuera un hogar o exigir o preguntarnos, por que nuestros hijos, se aíslan, no comparten con nosotros, cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar. Quien les suministro todo eso a nuestros hijos……NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN. Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ‘se les aprieta’ en su nueva vida. Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Las hijas mujeres deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser mas difíciles, y porque ellas tienen una conciencia mas amplia del orden y la prosperidad del hogar. La musica metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó, y ellos se aprovechan de nuestra supuesta desinformación para salirse con la suya. Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas y en un medio ambiente cada vez mas deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales.. Ojala que este mensaje llegue a los que tienen ‘muchachos chiquitos’, pues ya los abuelos pagaron la transición…
NUNCA ES TARDE PARA CAMBIAR Y RECUERDEN ES MEJOR TARDE QUE NUNCA, NUESTROS HIJOS ALGUN DIA LO VAN A AGRADECER.
César Mella
Psiquiatra
domingo, 2 de mayo de 2010
Qué hacer y qué no hacer en estos tiempos de luz
Qué hacer y qué no hacer en estos tiempos de luz
Juan Carlos Caramés
En los últimos meses, todos hemos sido víctimas de los frecuentes y anunciados, ya programados cortes de corriente eléctrica en Venezuela. No me quiero referir a la parte técnica de este problema, sino a las consecuencias conductuales que este fenómeno está ocasionando en muchos venezolanos.
Es algo nuevo, por supuesto no deseado y hasta rechazado. Todos sabemos las razones de esta problemática, de las cuales no trata este artículo, pero en mis conferencias cuando pregunto “¿Qué sentimientos te generan, cuando estás tranquilo en tu casa, en el trabajo o divirtiéndote, estos cortes programados de corriente eléctrica?”. De inmediato se escucha como una especie de rugido que sale de entre los dientes y poco a poco la gente empieza a pronunciar correctamente sus respuestas. Quiero destacar las que más comentan:
- Me llena de fastidio.
- Rabia, me enciendo de calentura.
- Siento profunda frustración e impotencia.
- Un sentimiento de pérdida de tiempo.
- Decepción y desesperanza.
- Flojera, inactividad y pasividad.
- Temor y miedo.
- Disconformidad.
- Incapacidad e impotencia.
- Incertidumbre con decepción.
- Indignación y vergüenza.
- Inoperatividad e inapetencia.
- Amargura llena de molestia.
- Impaciencia, pena y melancolía.
- Intranquilidad y desasosiego.
- Desaliento, ansiedad y hastío.
- Odio, desprecio y rencor.
- Repugnancia y desolación.
¿Qué podemos hacer al respecto, para dejar de sentir así?
Como podemos observar es larga e impactante la lista de las percepciones que he encontrado. Pero lo que me llama poderosamente la atención, es la fuerte tendencia de sentimientos que minimizan y justifican comportamientos de paralización. Es como que si de verdad, también a nosotros nos desconectaran (o permitimos desconectarnos).
Es recomendable reflexionar sobre esta situación y evitar que estos sentimientos dominen tu reaccionar. Sabemos que no es sencillo buscar una postura distinta ante semejante realidad, pero “Tu Realidad Interior” sí la puedes administrar. Sí puedes cambiar tus reacciones, sí puedes disminuir el tiempo que inviertes en hervir tu sangre cada vez que un corte de energía eléctrico ocurre. Sé que con esto no vas a resolver el problema, pero sí garantizarás no enfermarte en el corto plazo por afectar tu sistema inmunológico. Los cortes son frecuentes y cada vez que ocurren, estás aumentando la intensidad de la rabia que estás reflejando ante tal situación. Ello afecta tu humor, optimismo, positivismo, tus ganas de accionar y generar la energía que enciende la pasión de tu vida. Nunca permitas que nada ni nadie te quite la chispa que ilumina tu existencia.
En otro sentido, así como hago la pregunta del sentimiento que genera esta situación en los participantes, también aprovecho para hacer otras interrogantes... Una de ellas es “¿Qué haces cuando se va la luz?”
Estas son algunas de las centenares de respuestas que recibo:
- Invertir tiempo en hablar con la familia, hasta que llegue nuevamente la electricidad.
- Salir a la calle, para hacer pasar el tiempo.
- Miro las estrellas y los aviones que pasan.
- Me relajo.
- Me da mucho sueño y me pongo a dormir.
- Jugar con aparatos electrónicos de pilas.
- A esperar a esperar.
- Me pongo a ordenar, limpiar, hacer algo que no dependa de la electricidad.
- A leer.
- Miro el reloj a ver pasar el tiempo.
- Me pongo a pensar en las cosas pendientes a nivel personal.
- Salgo a comer afuera.
- Trabajo en mi computadora portátil.
- Juego con mis hijos.
- Por un buen rato no hago nada de la rabia que me genera lo que está pasando.
Si analizamos, en profundidad, los argumentos planteados, podemos concluir que mucha gente se está convirtiendo en un profesional de la perdedera del tiempo, en un licenciado del arte del postergar, en una magíster de la flojera y en un ejecutivo de la complacencia.
Evita caer en esta tentación.
Cuida que no te atrape la cultura de acostumbrarte a desperdiciar el recurso más intocable que tenemos los seres humanos, “El Tiempo”. Es muy cortico, a veces no pasa de 600.000 horas de vida. Por el contrario, dedícate a reinvertirlo mejor, a sacar un distinto provecho ante esta dificultad.
Modifica tus horarios, reencuadra actividades, deja para los cortes de corriente eléctrica esas cosas que sí puedes hacer a la luz de una vela o linterna. Pero evita dedicarte a hacer nada, a generar un nuevo estilo de costumbre que te convertirá en su “Ser Menos”.
Para mí, la problemática de los cortes de electricidad es que está dejando sin energía de vida a muchos venezolanos, está alterando su capacidad de ganas (los está como apagando), y se está engendrando nuevos vicios que afectan su calidad de trabajo.
lunes, 26 de abril de 2010
Amor que fortalece o amor que debilita
¿Qué es el amor? El amor verdadero no produce debilidad, no es dependiente, no esclaviza sino libera. El amor verdadero no es devoción ciega, no es: "yo no puedo vivir sin ti y tú sin mí". íEl amor verdadero cree en el amado no para si! Cree en la grandeza del amado y desea que venza, que surja, aunque eso lo separe. Así el padre que ama no crea hijos dependientes, apegados y emocionales. El padre que ama levanta una estirpe fuerte y capaz, poderosa y valiente para enfrentar la vida con todas sus vicisitudes.
El amor verdadero no desindividualiza, no es: "tú me completas, eres mi media naranja". El amor que fortalece, se crea entre dos individuos completos, dos amigos sinceros, una pareja que es un 200%. Cada uno siendo él, no perdiéndose el uno en el otro, más bien encontrándose el uno en el otro.
El amor que es verdad, impulsa a enfrentar los miedos, a tener valor, a avanzar. No se basa en la necesidad, se basa en la grandeza de cada individuo, siendo apoyado e impulsado por el que lo ama.
El amor no ata, realza al individuo. Inspira al yo, lo acciona a encontrarse con su espíritu, con su origen, con su ser. Produce certeza y orienta.
Es acertado, es seguro, es cierto, porque no se deja llevar por el vaivén de las emociones. El amor infinito, el que procede de la verdad, no es emocional, porque el que se deja arrastrar por las emociones es inconstante; un día ama, otro día odia; un día está alegre, otro día triste. Actúa por temor y por necesidad, no es íntegro, no es honorable, no sabe lo que es valor porque no conoce el verdadero amor.
El amor que debilita, que hace que el otro dependa, no es amor, es necesidad y la necesidad degrada al hombre. El amor que fortalece no es un Romeo, ni una Julieta; no es una tragedia de sufrimiento. Los amores dramáticos, sufridos, son apegos, son obsesiones, no son amor de verdad. El que ama sabe vivir sin su amado, aunque escoja vivir junto a él/ella. Es el hijo capaz, el padre que es columna; la madre que es confianza, el amado que impulsa y cree en la amada, es la amada que sabe lo que vale el amado. El amor es vivido, no sufrido, y cuando sufre lo hace con dignidad, con honor con la fortaleza de un guerrero, cuyas heridas sabe que han de sanar, para volver a la batalla a enfrentar con valor la vida cada día.
sábado, 17 de abril de 2010
Efectos destructivos del temor
| Clásicos Gerenciales |
| Efectos destructivos del temor |
| Juan Carlos Caramés / jcarames@cantv.net El temor puede ser una fuerza muy destructiva en la vida de una persona. La raíz de la palabra temor tiene que ver con ataque súbito, emboscada o trampa. Eso es lo que el temor hace en nosotros: Nos ataca y nos hace cautivos. Como Víctor Frankl, psiquiatra y sobreviviente al campo de concentración nazi, observó: “El temor hace que se vuelva realidad lo que uno teme”. El poder destructivo del temor, si no se le pone cuidado, puede ser devastador. A continuación están sólo algunas de las cosas negativas que el temor puede causar en la vida de una persona. El temor genera más temor… Lo más insidioso del temor es su habilidad de exagerarse a sí mismo. Rara vez lo que tememos se hace realidad. En nuestras mentes proyectamos anticipadamente desastres que muy probablemente nunca ocurrirán. Y cuando no sucede, pensamos: “¡Uf! ¡estuvo cerca!”, cuando en realidad fueron nuestros propios pensamientos los únicos que crearon el posible peligro para nosotros. El temor causa la falta de acción… Una persona que registra censos estaba dirigiéndose a una zona rural para terminar el trabajo de su territorio. Mientras manejaba por los caminos del interior vio muchas casas con el letrero “Cuidado con el perro”. En la reja de la última casa en su lista, vio otro letrero que decía “Cuidado con el perro” al momento de entrar por un corral cerca al granero. Temeroso de salir del carro, tocó su corneta, y de pronto salió un hombre del granero con un perro chihuahua a su costado. Cuando el registrador de censos terminó de hacer sus preguntas y llenar su formulario, mencionó que había visto muchos letreros que decían “Cuidado con el perro”, y preguntó: “¿Es este el perro al que se refiere el letrero?”. “Sí, desde luego”, contestó el hacendado mientras recogía a su perro amistoso. Pero ese perro no asusta ni a una mosca. “Lo sé”, dijo el hacendado, “pero el letrero sí”. La lección es que el temor es como un letrero de advertencia que nos asusta de un perro ¡que no nos puede lastimar! La gente que se deja dominar por algún tipo de temor se encuentra cada vez más atemorizada. Esto puede crear un círculo debilitador. Funciona a menudo de la siguiente manera: El temor causa que nos asustemos de hacer algo que podría ser beneficioso para nosotros. El tomar acción requerirá que nos movamos hacia lo desconocido. Eso puede asustar, pero si nos rendimos a nuestro temor, no avanzamos. No recibimos el beneficio de lo que evitamos, ni ganamos la valiosa experiencia que nos convertiría en personas más informadas. En consecuencia, nos quedamos ignorantes en esa área de la vida, y la ignorancia casi siempre genera más temor, haciendo mucho más difícil el poder salir adelante y terminar las cosas. No podemos permitir que el temor nos paralice. Como observó John F. Kennedy: “Hay riesgos y costos en un programa de acción, pero son mucho menos que los riesgos y costos a largo plazo de la cómoda falta de acción”. Si tenemos demasiado temor a fracasar, probablemente nunca ganaremos. Si tenemos temor a morir, difícilmente viviremos. Todo en la vida tiene algún grado de riesgo. El temor nos debilita… El peor peligro que enfrentamos es el peligro de ser paralizados por la duda y el temor. Este peligro lo traen aquellos que abandonan la fe y se burlan de la esperanza. Lo traen aquellos que esparcen el cinismo y la desconfianza y los que tratan de evitar que veamos nuestra oportunidad de hacer el bien para la humanidad. El temor y la ansiedad son emociones debilitadoras. Son el interés pagado por adelantado por una deuda que puede que nunca debamos. Una persona no puede permitir que el temor se convierta en su amo y convertirse a la vez en el amo de sus fuerzas. Simplemente no puede ser. El temor desperdicia tu energía… Un viejo adagio dice “El temor hace que el lobo se vea más grande de lo que es”. Debido a eso, cuando las personas se dejan dominar por el temor, gastan energía en formas que no deberían. ¿Cómo? A veces evitan cosas que realmente no pueden lastimarlas, como el hombre que regresó de una caminata a su cabaña vacacional muy arañado y golpeado. “¿Qué sucedió?”, le preguntó su esposa. Me encontré con una culebra en el camino, contestó el hombre. “¿No te acuerdas?”, respondió la mujer. “El guardabosque nos dijo ayer que ninguna de las culebras que están allí son venenosas”. No tienen que ser venenosas si te pueden hacer saltar a un precipicio de seis metros. Evidentemente el temor del hombre, no la culebra, era el problema. En otras ocasiones la gente desperdicia energía imaginándose las soluciones a problemas que teme que le van a venir. Irónicamente, lo que comenzó como un temor infundado puede convertirse en un verdadero problema porque una persona desperdició energía en hacerse ilusiones en lugar de emplearla en acción productiva. Joe Tye, autor de “Nunca temas, nunca te rindas”, dice: “El pensar en lo que uno desea que ocurra es el candado que el temor pone en la reja de la prisión. El temor deja que te complazcas, por un tiempo, en pensamientos ilusos. De alguna manera, tú piensas, algo pasará que hará que desaparezcan los problemas. Para cuando despiertas de ese sueño, es demasiado tarde; lo que temías ha ocurrido, y el temor te ha derrotado. La única forma de escapar de la prisión del temor es la acción. No puedes salir con sólo desearlo, no puedes salir con sólo esperarlo, sólo puedes salir tomando acción. Cada vez que te escapas de la prisión del temor, creces más fuerte. En resumidas cuentas, el temor puede empujarte en la dirección equivocada al producir energía nerviosa que causa que hagas las cosas lo peor posible en una situación nueva, o puede consumir tu energía mientras luchas en contra de sus efectos paralizadores. El temor no deja que nosotros y otros alcancemos nuestro potencial… El temor nos roba de nuestro potencial. Nos hace más pequeños de lo que somos. Uno de los grandes errores que podemos cometer en la vida es estar en constante temor de que nos vamos a equivocar. Cuando cedemos al temor, ya estamos derrotados. La gente que es dominada por el temor se queda donde está segura, y eso es triste porque la gente no puede alcanzar su potencial quedándose donde está segura. Peor aún, tampoco dejan que otros alcancen su potencial. Cuando un líder es dominado por el temor, se convierte en un tope para la gente que lo sigue. Mucha gente deja de alcanzar su potencial porque sus líderes son temerosos. Nuestras dudas son traicioneras, y nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, por medio del temor a intentar. William Shakespeare |
lunes, 12 de abril de 2010
Rumbo a la excelencia Vivir enamorados
| Rumbo a la excelencia |
| Vivir enamorados |
| Amancio E. Ojeda Saavedra / amancio@alianzasdeaprendizaje.com El enamoramiento data desde la creación de la humanidad, y todos sabemos el significado de “estar enamorado”, en ocasiones se nos confunde con ilusión y en otros casos el enamoramiento es tan fuerte que se convierte en amor eterno. Que sabroso es sentir ese cosquilleo en el estómago, que impactante es reconocernos que pasamos horas tras horas pensando en ese ser tan especial, qué rápido pasa el tiempo cuando estamos a su lado, cuántos riesgos tomamos para estar y permanecer juntos; es que cuando estamos enamorados nos sentimos realmente vivos. Cuando estamos en “estado de enamoramiento” las cosas a nuestro alrededor cambian; todo parece que nos sonriera, la gente menos afable la ignoramos sin hacernos de eso un conflicto, los problemas tienen soluciones más sencillas, la pasión se incrementa, la sensibilidad se despierta, la imaginación y la creatividad se ponen de manifiesto; en definitiva nos entregamos de forma absoluta haciendo lo que nos corresponde de la mejor forma posible, actuando, aprendiendo, sintiendo, manifestando, queriendo, amando, sólo porque estamos enamorados. Hoy los tiempos exigen que vivamos enamorados de cada cosa que hacemos, de nuestro empleo, de nuestra organización, de nuestro hogar, de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestro planeta, de nuestra ciudad, de la profesión que ejercemos, de toda actividad en la que participemos. Quienes hacen los grandes cambios en las organizaciones y en el mundo, no son aquellos que hacen porque “hay que hacerlas”, son los que a cada cosa que hacen le entregan el corazón sin medida, se enamoran y ponen todos los elementos que se destacan cuando se está enamorado. Tu vida y la mía está diseñada para estar enamorados todo el tiempo, nacimos para dar lo mejor y poner toda nuestra energía en aquello que deseamos para nosotros y para los otros; el enamorarse de la vida y crear nuestras propias circunstancias, es la mejor forma de generar cambios duraderos, con la conciencia de saber que nuestros ideales y proyectos son valerosos para mí y para otros. Y que mejor frase para cerrar que aquella del poeta Mario Benedetti que dice: “Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.” |
jueves, 8 de abril de 2010
Los pensamientos producen debilidad o fuerza
Hay personas que deliberadamente escogen pensar en todo aquello que es negativo. Insisten en permanecer con rencor, odio, avaricia, celos, envidia y crítica. La vida tiene dos polos, cada negativo tiene un positivo y con una decisión podemos cambiar de positivo a negativo o viceversa. Al perdonar se suelta el rencor y se accede al amor. Con gratitud se disipa la queja y la crítica. Con amor se neutraliza el odio. Con paz se acaba la guerra. Para muchos esto parece utópico, pero si entendemos que el mundo existe en nuestra mente, (o por lo menos nuestro mundo) y que nuestros pensamientos determinan las emociones que sentimos, entonces lo ideal no está lejos de nosotros. El infierno o el cielo está al alcance de nuestra mente. Recordemos también que nuestros pensamientos son los que nos motivan a actuar de determinada manera. Creer que no tenemos control sobre lo que pensamos, hacemos y sobre las circunstancias, es vivir una vida inconsciente y de esclavitud. Cuando empezamos a tomar responsabilidad por nuestros pensamientos, acciones, y dejamos el papel de víctima, la realidad cambia. Al asumir que lo que estamos viviendo, en mucha medida, lo creamos nosotros mismos, entramos en una frecuencia de poder. El poder de saber que también podemos salir de cualquier estado en que nos encontramos.
Pensamientos negativos debilitan el cuerpo y nos hacen vulnerables a enfermedades y a situaciones adversas. Pensamientos positivos tonifican el cuerpo y atraen amor, felicidad, oportunidades y fortalecen el sistema inmunológico protegiéndonos contra enfermedades; y si estamos enfermos, nos ayudan a sanar. No importa lo que esté pasando en nuestra vida, podemos elegir pensar en lo negativo o pensar en lo positivo, es cuestión de enfoque. Todo lo que le das atención crece. Es por esto que si le damos atención al problema o a la enfermedad ésta crecerá. Si nos enfocamos más bien en la solución, el aprendizaje o en la salud esta crecerá. Con decisiones de como pensar y como actuar, salimos de estados de debilidad a estados de poder y fuerza; activamos conscientemente las leyes universales de la atracción, de la intención y de la causa y efecto. Podemos incluso salir de efectos negativos del pasado con una decisión consciente de cambiar la frecuencia de nuestros pensamientos. Con consciencia podemos aumentar nuestra confianza, persistir en nuestros esfuerzos positivos y tomar decisiones inteligentes, que poco a poco atraerán el éxito integral.
Alison Salas McCarthy (*)
(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito integral.
