domingo, 6 de mayo de 2012

En el camino de Santiago

Alquimia

En el camino de Santiago, 1986

Paulo Coelho --www.paulocoelhoblog.com





--Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve --Traducción Juan Campbell-Rodger

"Esta nube tiene que acabar," pensaba mientras me afanaba por descubrir las marcas amarillas en las piedras y en los árboles del camino. Hacía casi una hora que apenas había visibilidad, y yo seguía cantando, para alejar el miedo, mientras esperaba que sucediera algo extraordinario. Envuelto en tinieblas, solo en aquel ambiente irreal, comencé una vez más a ver el Camino de Santiago como si fuese una película, en el momento en que se ve al héroe hacer lo que nadie más haría, mientras los espectadores piensan que esas cosas sólo pasan en el cine. Pero allí estaba yo, viviendo esa situación en la vida real. El bosque se tornaba más y más silencioso, y la oscuridad empezó a clarear. Podía ser que estuviera llegando al final, pero aquella luz confundía mis ojos y pintaba todo a mi alrededor de colores misteriosos y aterradores.

De repente, como en un espectáculo de magia, la oscuridad se desvaneció por completo. Y frente a mí, clavada en lo alto de la montaña, estaba la Cruz.

Miré a mi alrededor, vi el mar de nubes del que había salido, y otro mar de nubes muy por encima de mi cabeza. Entre estos dos océanos, los picos de las montañas más altas y la montaña del Cebreiro, con la Cruz. Sentí un gran deseo de rezar.

A pesar del deseo, no conseguí decir nada. A un centenar de metros más abajo, en una aldea de quince casas y una pequeña iglesia empezaron a encenderse las luces. Por lo menos tenía donde pasar la noche. Un cordero descarriado subió al monte y se puso entre la Cruz y yo. Me miró, un poco asustado. Durante mucho tiempo seguí mirando al cielo casi negro, a la Cruz, y al cordero blanco a sus pies.

­Señor ­dije, finalmente­. Yo no estoy clavado a esta Cruz, y tampoco te veo a ti en ella. Esta Cruz está vacía y así debe permanecer para siempre, porque el tiempo de la muerte ya pasó. Esta Cruz era el símbolo del poder infinito que todos tenemos, clavado y muerto por el hombre. Ahora este poder renace para la vida, porque he recorrido el camino de las personas comunes, y en ellas he encontrado tu propio secreto. También tú recorriste el camino de las personas comunes. Viniste a enseñarnos de cuánto éramos capaces, y nosotros no quisimos aceptarlo. Nos mostraste que el poder y la gloria estaban al alcance de todos, y esta súbita visión de nuestra capacidad fue demasiado para nosotros. Te crucificamos no por ingratitud para con el hijo de Dios, sino porque teníamos mucho miedo de aceptar nuestra propia capacidad. Con el tiempo y con la tradición, tú volviste a ser sólo una distante divinidad, y nosotros volvimos a nuestro destino de hombres.

El cordero se levantó y yo lo seguí. Ya sabía adónde me llevaba, y a pesar de las nubes, el mundo se había vuelto transparente para mí. Aunque no pudiese ver la Vía Láctea en el cielo, tenía la certeza de que existía y mostraba a todos el Camino de Santiago. Seguí al cordero, que caminó en dirección a aquella aldea, llamada también Cebreiro, como el monte. Allí, en cierta ocasión tuvo lugar un milagro, el milagro de transformar lo que uno hace en algo en lo que uno cree. El Secreto de mi espada y del Extraño Camino de Santiago.


Clásicos Gerenciales
Léelo, sólo, si deseas liberarte de las cadenas del conformismo II
Por: Juan Carlos Caramés Paz 

La semana pasada culminé mi artículo diciendo… “Más del 85 por ciento de los obstáculos del futuro están en tu mente, congélalos, no permitas que dominen tu presente. Define que deseas ser, y comienza a perseguir esa ilusión. Mantén el deseo del triunfo todos los días, él nunca se apaga, a menos que tú lo hagas. Elimina las barreras que te impiden mejorar”. Hoy deseo continuar compartiendo más elementos para liberarte de la cadenas del conformismo. 
La timidez también dificulta la libertad
Miles de personas con grandes capacidades tienen la ambición de lograr más con su vida, pero permiten que una timidez excesiva y la falta de fe en sí mismas se restrinjan y les limite su verdadero potencial. Son conscientes que dentro de ellas existen grandes poderes que luchan por expresarse, pero temen fracasar y ese temor las paraliza hasta que su ambición muere por falta de acción.
La falta de certeza las detiene... esperan y siguen esperando y esperando a que alguna situación misteriosa las libere y les dé la confianza y esperanza para actuar. Pero no saben que es la acción la que engendrará dicha confianza. No han entendido que deben actuar a pesar de sus temores para poder así superarlos. Siguen esperando a que éstos, de alguna manera, desaparezcan para entonces poder actuar.
Muchas personas están aprisionadas por la ignorancia 
Piensan que son muy viejos para comenzar; el precio de la libertad parece un precio muy alto por pagar en ese momento de su vida. Pero lo cierto es que a menudo se requiere una gran cantidad de fricción y lucha contra diversos obstáculos para que la verdadera fuerza del carácter de la persona salga a relucir.
El diamante nunca podría relevar la profundidad de su brillo y su belleza, si no fuese por la fricción que pule sus caras, lo afina y deja que la luz entre y revele su riqueza escondida. Este es el precio de su liberación de la oscuridad.  
Pregúntale a la mayoría de los hombres y mujeres que han logrado grandes cosas en el mundo, a qué le deben su fuerza, su amplitud de mente, y la diversidad de experiencias que han enriquecido sus vidas. Ellos te dirán que todos son frutos de la lucha; que han adquirido su disciplina y su carácter, con el fin de poder escapar de un ambiente poco amigable para romper las cadenas que los han esclavizado; para obtener una educación; para alejarse de la pobreza; para llevar a cabo algún plan anhelado; para alcanzar su ideal, fuese cual fuese.
Los anhelos sin satisfacer y las ambiciones truncadas van destruyendo poco a poco nuestros deseos. Absorben la fuerza del carácter, aniquilan la esperanza y manchan los ideales. No creo que exista alguien que pueda ser enteramente feliz, hasta que haya ejercido esa gran pasión que habla más fuerte dentro de sí y haya utilizado el talento con el cual fue destinado para triunfar, por encima de todos sus demás talentos.
Hasta el anhelo de alcanzar un ideal morirá eventualmente, si no se hace ningún esfuerzo por satisfacerlo. Nadie debería permanecer voluntariamente en un ambiente que evita su desarrollo. La civilización le debe sus más grandes triunfos a las luchas de hombres y mujeres que se liberaron de las cadenas de las circunstancias.
Ningún ser humano puede llevar una vida plena mientras esté atado a hábitos o creencias que lo repriman. 
Uno debe tener libertad de pensamiento, además de libertad de acción para alcanzar su máximo nivel. No debe haber cadenas en nuestra conciencia, ni ataduras sobre los poderes con que contamos.
Sé tú mismo
No cedas ni pidas perdón por querer lograr más. Pocas personas se pertenecen a sí mismas. Van hacia donde los empujan. Desperdician una gran cantidad de energía en lo que realmente no es importante en la vida; pasan la vida pagando por los errores del pasado o saldando deudas viejas que surgieron de los malos juicios. En vez de avanzar y ganar en la carrera de la vida, siempre están tratando de recuperar el tiempo perdido. Siempre están en la cola -y no a la vanguardia- de sus posibilidades. Son esclavos de sus deudas, de trabajos que odian o de las decisiones de otros. No saben lo que quieren hacer. Hacen lo que sienten que deben hacer, desperdiciando su energía para poder ganarse la vida, de tal modo que no queda prácticamente nada de sus vidas.
¿Hay algo que pueda compensar a un joven por su pérdida de libertad de acción, por su libertad de expresión y convicción? Nunca te pongas en una posición, sin importar el incentivo -ya sea un salario grande u otra recompensa financiera, o la promesa de posición o de influencia- donde no puedas actuar de acuerdo a tus principios. No dejes que ninguna consideración te amarre la lengua o compre tu opinión. Considera tu independencia como un derecho inalienable, del cual nunca te separarás por cualquier motivo.
Un talento con libertad es infinitamente mejor que un genio amarrado y estrangulado. ¿De qué sirve un intelecto gigante que esté tan restringido y masacrado que sólo puede hacer el trabajo de un pigmeo?
Para sacar el máximo provecho de nosotros mismos, debemos cortar con lo que nos agota la vitalidad -a nivel físico o moral- y debemos dejar de desperdiciar nuestra vida. Debemos separarnos de todo lo que tienda a debilitar el esfuerzo, disminuir los ideales, y bajar los estándares de calidad de vida; debemos alejarnos de todo lo que tiende a matar la ambición y hacer que nos conformemos con la mediocridad.
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

sábado, 14 de abril de 2012

¿Por qué nos da vergüenza demostrar nuestros sentimientos?
Cuando hay una reunión familiar o de amigos, pareciese que muchas veces no podemos ser cariñosos con nuestra pareja, con nuestros padres, hijos, y decir a quienes nos rodean “te quiero”.
Nunca deberíamos dejar de decir cuánto nos importan sus cosas, estar más tiempo con nuestros hijos, interesarnos por sus cosas aunque sean “cosas de niños”, deberíamos escucharlos más detenidamente pues nunca se sabe cuando podemos aprender de alguien, ya sea mayor o menor que nosotros, todo el mundo tiene algo que decir.

Cuando estás en la casa de la familia, cuesta mucho abrazar a nuestra pareja, porque piensas que te catalogan de tonta o de cursi, pero eso es lo más lindo: ser cursi con las personas que amamos.
Los hombres son lo más vergonzosos en estos casos, si están delante de sus amigos, pocas veces abrazaran a sus mujeres por temor a quedar en ridículo no se dan cuenta que eso es lo que todos deseamos, que sepan lo feliz que eres, que te aman, te sientes segura de ti misma.
El amor puede causar muchas buenas impresiones y cosas en nuestra vida, no malogremos una velada mirando cuán feliz es nuestra vecina que no deja de darse amor con su marido, tú abraza a tu pareja y di cosas bonitas de él, o de ella, eso hará que la vida en parejas sea mas placentera, más llevadera.
Nunca nos avergoncemos de nuestros sentimientos, todo lo contrario, estemos orgullosas de saber decir “te amo” a nuestra pareja, nuestros hijos y nuestra familia, eso nos hará más grandes. Dios que es todo amor, y nos regala cada día lo que quizás no merecemos, pero cada día que abrimos los ojos, es el amor de Dios el que está en nuestra vida.
No pasemos por este mundo sin haber dejado un jardin lleno de amor, que las siguientes generaciones que nos sigan, sepan que pasaste por la vida repartiendo muchas ilusiones y cariño por doquier.
Nunca tengan temor de decir los “te amo”, “te extraño”, “te necesito”, son algo que llenará tú corazón y el de los demás que comparten tu día a día.
La vergüenza debería estar en aquellos que no pueden decir esas palabras porque no la sienten, porque viven una vida egoista, a complacerse solamente en ellos, viven para sí mismos, eso si que es de verguenza.
Hoy mismo di a todos los que te rodean cuánto te importan, o cuánto les amas, verás que tu día mejora y también mejoras el día a los demás.
Nunca es tarde para decir: ¡Te amo!

sábado, 3 de marzo de 2012

El terror de camioneteros y autobuseros

Ab Imo Pectore
El terror de camioneteros y autobuseros

Leoncio A. Landáez Otazo (*)

llandaez@gmail.com

@LeoncioLandaezO

“ Abusadores del Tránsito en las ciudades y carreteras, contad con prisión o presidio, aun cuando seáis inocente”(1).

Luego de un estudio detallado y minucioso que he realizado, (hasta la cabeza me ha dolido por tanto esfuerzo intelectual) he llegado a la conclusión definitiva y terminante que, la culpa en gran grado, de la gran cantidad de problemas que confronta el país, se debe a la mayoría de los camioneteros y autobuseros.

Estos señores, dotados de un poder excepcional, que ellos se atribuyen motu proprio, hacen en todo el país, y sobre todo en Valencia, lo que les viene en gana, con gran perjuicio y deterioro para la salud y la integridad física de los ciudadanos, ante oídos sordos y la vista escasa de las autoridades competentes.

La gran mayoría de camioneteros y autobuseros, sinónimo de abusadores sin control, se estacionan donde quieren; hacen colapsar el tránsito en la ciudad; van siempre primero que todos los demás, llenan toda la ciudad de humo contaminante, atentan contra la higiene y la comodidad en el interior de sus unidades, dejan sordo al más “orejón” con sus reproductores a todo volumen, y son dignos de estudios psicológicos por los letreros que colocan en sus poderosas armas de delinquir.

El terror que emana de un autobusero o camionetero, al frente de “su vehículo”, deriva, por si no lo sabía, que esa unidad que conduce por regla general, no es de él. Por ello, “tranca” al que le sigue, se estaciona donde quiere; “pica cauchos” para llegar primero; no le importa el cuido de la unidad; todo ello porque lo que necesita es ganar y ganar más dinero. Por ello, hay que regular el transporte al estilo de las grandes ciudades europeas, americanas y japonesas, en donde el conductor es un empleado del Estado, un servidor público, que devenga un sueldo, tome pasajeros o no los tome y que además debe cuidar del vehículo como su medio de subsistencia. En las ciudades antes citadas no ha sido necesario promulgar el decreto, que con la mente visionaria del Libertador, en aquella época de mulas y caballos, ya oteaba para nuestro país.

Se deben colocar fiscales, no “matraqueros” sino verdaderos servidores públicos, en todas partes, y al infractor, cuando no sea reincidente, aplicarle no 72 horas sino 72 días; además del remolque de la unidad por igual tiempo, distribuir entre los pasajeros de la unidad infractora las ganancias obtenidas ese día por el conductor infractor, y además multarlo. Si es reincidente, las penas se aumentarán al triple y no habrá atenuantes. No importa que se apliquen varias penas por un mismo delito o falta.

Así es la única forma de acabar con el terror que infunden esos camioneteros y autobuseros. Recuérdese que, por esas mismas causas de ir primero y “picar cauchos”, cuando el transporte es por carreteras, se han perdido muchas vidas en este país. Por otra parte, pareciera que esos camioneteros y autobuseros no actúan solos, deben ser testaferros de clínicas y hospitales. Para quien conduzca, por ejemplo, en Valencia, al cabo de cierto tiempo, bastante breve, irá seguro a ellas con “stress”, hipertensión, infarto o derrame cerebral.

Un ciudadano, por más inteligente, trabajador y talentoso que sea, no puede pensar, ni producir en esas condiciones, y por esa razón señalé, que la mayoría de los camioneteros y autobuseros son los culpables de los grandes males que adolece el país. ¿Hasta cuándo muertos por colisiones de colectivos?

Por supuesto que hay excepciones. “Exceptio confirmat regulam”. Cerrado el espacio.

(1) “Decreto de Guerra contra camioneteros y autobuseros”. Dictado por Bolívar, en Trujillo, el 15 / 06 / 1813. Cerrado el espacio.

(*) Profesor Titular UC

lunes, 9 de enero de 2012

Hoy en la niñez del 2012, te regalo una reflexión

Clásicos gerenciales



Hoy en la niñez del 2012, te regalo una reflexión

Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

Esta historia ocurrió en París, en una calle céntrica de la ciudad.

Un hombre sucio, maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su gorra, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.

El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma desarreglada y aburrida con que tocaba ese violín.

Hacía el mejor intento, pero a veces, hay que saber intentar con mejores variables.

Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salían de un teatro cercano, pasaron frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes, sobre todo, recién saliendo de un concierto donde los violines tocaron a la perfección. Era tan desagradable lo que escuchaban, que apenas lo podían creer.

La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la gorra del mendigo, y decidió hacer algo. Le solicitó el violín. Y el mendigo musical, se lo prestó con cierto recelo.

El mendigo se dispuso a contemplar, ahora era un espectador más.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes se acercaban para ver el improvisado espectáculo.

Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también, y pronto había una pequeña multitud escuchando emocionada el extraño concierto.

La gorra se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones, mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con gran sabiduría.

El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

La vida nos da a todos "un violín". “EL” equivale a nuestros conocimientos, nuestras habilidades y actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca. Pero si no lo hacemos bien, entonces comenzaremos a recibir aplausos por la misma manera en que lo toquemos.

Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes, para así ejecutar un buen concierto, o mejor todavía, un espectacular concierto.

Pretenden una gorra llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.

Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: "¡Qué lástima!", que piensa en términos de "poquito", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pobre ejecución, cubriendo sus necesidades. Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.

Por eso debemos estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.

La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín, que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.

Por eso, en este comienzo de año, reflexiona con los mensajes de esta historia, tomada de la vida real. Aprende a afinar correctamente tu violín. Ensaya todo lo que sea necesario, para que esas notas se conviertan en la música de tu vida, que llenen de hermosos sonidos a todas las almas que te rodean. No esperes a mañana, porque hoy es la consecuencia de tu ayer. Evitar comenzar, es envejecer. Algunos de nosotros envejecemos, de hecho, porque no maduramos.

Envejecemos cuando nos cerramos a las nuevas ideas y nos volvemos radicales. Envejecemos cuando lo nuevo nos asusta.

Envejecemos también cuando pensamos demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás. Envejecemos si dejamos de luchar.

Todos estamos matriculados en la escuela de la vida, donde el Maestro es el Tiempo. La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás. Pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante.

No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro te estropeen la alegría del presente. Muchas veces hemos escuchado algo así como lo siguiente: “La vida es muy corta”. Pero pocas veces a nuestros oídos ha llegado una frase así como ésta: “Son muchas las personas las que permanecen muertas demasiado tiempo”.

En la juventud aprendemos; con la edad comprendemos… Siendo así, no existe edad, somos nosotros que la creamos. Si no crees en la edad, no envejecerás hasta el día de tu muerte.

Haz del pasaje del tiempo una conquista y no una pérdida. Personalmente, yo no tengo edad: ¡Tengo vida!

miércoles, 4 de enero de 2012

Claves para terminar y comenzar un nuevo año

Punto y Aparte | Mente y espíritu

Claves para terminar y comenzar un nuevo año

por MAYTTE | imagen: FOTO:/ WWW.SHUTTERSTOCK.COM | SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DE 2011
Comienza por recuperar tu PAZ interior. Pon en orden tus asuntos, renueva el cariño

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Estamos a punto de terminar un año para iniciar otro que deseamos, desde ya, sea mejor para todos. Recordemos que esto dependerá de cada uno de nosotros, de la calidad de nuestros pensamientos, sentimientos, elecciones, intenciones y acciones. No permitamos, de ninguna manera, que el pesimismo, el temor, las noticias negativas o las experiencias fallidas nos lleven a repetirnos con la pasividad de las persona que esperan a que la situación se resuelva o mejore por sí sola, sin la intervención de nuestra voluntad, decisión y actuación.

En esta época muchas personas se tornan más reflexivas...Inclusive, algunos, como un amigo que tenemos, comienzan a hacer una especie de inventario de todo lo que han hecho durante el año y, en lugar de buscar todo lo positivo que les ha sucedido, reconociendo y celebrando sus logros aunque los consideren pequeños, se dedican a resaltar sus fallas y fracasos, quedando atrapados en una especie de neblina pesimista que les impide reconocer la oportunidad de cerrar un ciclo y abrir otro completamente nuevo, si así lo deciden.

Todas las metas que deseas alcanzar implican soñar en grande, estar dispuesto a trabajar, adquirir disciplina y tener entusiasmo para mantenerte en el esfuerzo continuado hasta conseguirlas. Este nuevo año será mejor en la medida en que renueves internamente tus votos y el compromiso para lograrlos con el trabajo diario... que así sea.

Comienza por recuperar tu paz interior. Pon en orden todos tus asuntos, recupera tus afectos, renueva el cariño y el amor que sientes por todos tus seres queridos incluyendo a tus familiares y amigos. Llénate de este sentimiento para poder perdonar, sanar las heridas del pasado y comenzar una etapa diferente. Renueva tu alegría y pasión por la vida, recuerda que es un regalo extraordinario.

Vive cada día con más permiso, responsabilidad y conciencia. Asume el compromiso de entregar lo mejor de ti y no olvides hacerlo incondicionalmente; será el universo el que conspire en todo momento para devolvértelo. Fortalece tu fe, siente a la divinidad en tu interior, reconoce su presencia en todas las personas a tu alrededor y dirígete a cada una de ellas para buscar y encontrar las semejanzas que te permitan ser, cada día, más tolerante para convivir en paz y armonía.

sábado, 30 de julio de 2011

Sobre el tiempo y la sabiduría

Alquimia

Sobre el tiempo y la sabiduría

Paulo Coelho
--www.paulocoelhoblog.com





Ayudando en los problemas
Por la mañana el discípulo fue a visitar a su maestro.

­Tengo un importante problema que resolver ­dijo­. Me gustaría que me ayudase, porque tengo prisa.

­¿Cómo puedo ayudarte? Yo puedo saber cómo comportarme ante un determinado problema, pero ésta es mi manera de actuar. Si tú estás procurando crecer, observa a los otros, pero jamás intentes actuar exactamente como ellos, cada persona tiene un camino diferente en esta vida. No nos transformamos en maestros porque sabemos repetir lo que los maestros hacen, sino porque aprendemos a pensar por nosotros mismos. Descubre tu propia luz, o pasarás el resto de la vida siendo un pálido reflejo de la luz ajena.


La iluminación en siete días
Un maestro zen decía: ­Buda afirmó a sus discípulos: quien se esfuerza, puede alcanzar la iluminación en siete días. Si no lo consigue, con seguridad la alcanzará en siete meses, o en siete años.

Entusiasmado, el joven preguntó cómo conseguiría llegar a la sabiduría en siete días.

­Concentración ­fue la respuesta.

El joven comenzó a practicar, pero a los 10 minutos ya se había distraído. Volvió a empezar, y nuevamente perdió la concentración.

Al cabo de una semana, no había conseguido ningún resultado concreto, pero estaba atento a sus ansiedades y a sus fantasías. Lentamente fue prestando atención a todo lo que le distraía, y encontró que no estaba perdiendo el tiempo, sino habituándose consigo mismo. Un buen día, decidió que no era necesario llegar tan rápidamente a su meta, ya que el camino le estaba enseñando muchas cosas.

Y fue en este momento que se tornó un iluminado.


La historia de las dos ranas
Existen ciertos momentos en que la paciencia ­por más difícil que sea­ es la única manera de soportar determinados problemas. El famoso relato ilustra bien la virtud de saber esperar: Dos ranas cayeron dentro de una jarra de leche. Una era grande y fuerte, pero impaciente, y confiando en su forma física, luchó la noche entera, debatiéndose para escapar.

La otra era pequeña y frágil. Como sabía que no tendría energía para luchar contra su destino, resolvió entregarse. Con sus patas hizo apenas los movimientos necesarios para mantenerse en la superficie, sabiendo que tarde o temprano moriría.

"Cuando no se puede hacer nada, nada se debe hacer", pensaba ella.

Y así las dos pasaron la noche; una en la tentativa desesperada de salvarse, la otra aceptando con tranquilidad la idea de la muerte.

Exhausta con el esfuerzo, la rana mayor no aguantó más y murió ahogada. La otra rana consiguió flotar toda la noche y cuando a la mañana siguiente resolvió entregarse, se dio cuenta de que los movimientos de su compañera habían transformado la leche en manteca. Y todo lo que tuvo que hacer fue saltar fuera de la jarra.